¿Se hace camino al viajar?

Si por algo se caracterizó Asunción, es por ser el escenario perfecto al darme lugar para reflexionar sobre ciertas cosas. Esta vez fue: ¿viajar o la universidad? ¿son realmente tan incompatibles como muchos me lo intentan hacer creer?
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Atardecer en Asunción, Paraguay

*Como ya es sabido, los viajes producen un sinnúmero de beneficios, entre el que destacaría principalmente, formar a las personas con una capacidad de adaptación única que ninguna facultad o puesto gerencial puede darles. Los manuales, los cursos, los diccionarios, enciclopedias y libros nos llenan de un valiosísimo conocimiento técnico pero no nos preparan para perseverar y cumplir nuestros sueños.

La ciencia a veces no es tan perfecta. No existen fórmulas matemáticas para soportar el choque cultural ni cursos de idioma para comunicarse con extraños. La medicina todavía no inventó la vacuna para soportar el desapego ni la aspirina para motivarnos cuando las cosas no salen como lo esperábamos. Ni Aristóteles, ni Platón ni Freud pudieron explicar cómo es que se puede ser feliz con dos remeras y dos pantalones. Steve Jobs no pudo crear un teléfono celular capaz de captar imágenes mentales, sonidos y sabores.

Las consultoras no logran medir el nivel de satisfacción cada vez que se llega a un nuevo destino, como tampoco los meteorólogos detectan el grado de felicidad que corre por las venas cuando caminamos por las calles de una ciudad desconocida. El Merval, el Dow Jones o el Nikkei no caen cuando regateamos exitosamente en una compra.

En esta carrera que muchos eligen transitar, no existen los exámenes ni los ascensos por grandes logros. Solamente el mero enriquecimiento personal, cultural, mental y espiritual.

Por todo ello, he aquí algunas de las razones por las que considero que todo joven debería viajar (además de ir – o no- a la universidad):

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Todos los jovenes en una plaza de Paraguay querían dejar plasmado cual era su deseo para antes de morir

**Lecciones que aprendés al viajar y que no te enseñan en la universidad:

Sos capaz de mucho más de lo que imaginabas.

Nadie lo puede negar. Viajar nos informa. Y no estoy hablando de los clichés como “viajar por Europa cambió mi vida”, más bien de la habilidad que el viaje tiene para producir un impacto tangible y duradero en tu vida.

Viajar puede convertir introvertidos en extrovertidos, dar confianza, y crear adictos a la adrenalina. Empuja tus límites tanto físicos como mentales, haciendo que te adaptes más rápido a situaciones desconocidas e incómodas.

¿Quieres ver de qué estás hecho? Viajá.

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En una de las iglesias de Asunción, se lo esperaba al papa Francisco con uno de estos carteles

La gente es intrínsecamente buena.

Independiente de si vivís en Nueva York, Dubai o Karachi, los seres humanos están impulsados por los mismos deseos. Nos importan nuestra familia y amigos. Buscamos proteger a quienes queremos. Luchamos por mejorar nuestras vidas día a día. Y más importante aún, buscamos a los demás.

Al no experimentar el mundo por nuestros propios medios, tendemos a perder eso de vista y nos guiamos por estereotipos baratos que influyen nuestro pensamiento. Viajar nos recuerda que estamos más unidos por las similitudes que separados por nuestras diferencias.

El bien es más fuerte – y prevalece más- que el mal. Salí y comprobalo vos mismo.

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Mercados paraguayos

Sos sólo un grano de arena en el desierto.

Todas nuestras vidas nos dicen que somos especiales. Empezando por casa, continuando en los años escolares, e incluso en la universidad. Padres, profesores, amigos, y colegas todo lo que hacen es recordarnos lo importante que somos.

Puede ser doloroso al comienzo, pero viajar te sacará de vos mismo. Viajar te hace más humilde; hace que te des cuenta de lo realmente pequeño que sos en este enorme mundo.

Sos una ínfima parte de un infinito universo. Aceptalo: vas a ver que no es tan malo.

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“No hay tierras extranjeras. Quien viaja es el único extranjero” R. L. S

Los estereotipos son ridículos.

Hollywood puede nublar inmensamente tu juicio. Si creyéramos todo lo que se nos muestra en las películas, pensaríamos que los rusos son villanos, que todos los estudiantes estadounidenses son alcohólicos, y que todos los australianos pasan su tiempo cazando cocodrilos y surfeando.

Afortunadamente, viajar despeja tu mente de (la mayoría) de esos estereotipos.

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“Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe” M.B

El mundo no es un lugar peligroso.

Las noticias negativas venden, y sin salir de tu patio, es fácil asumir que el caos reina apenas ponés un pie en el borde de tu país. Nunca escuchamos esas noticias locales, lindas y cálidas del mundo, pero están ahí. Solo necesitás encontrarlas.

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“Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace” J.P.S 

Una persona puede hacer la diferencia.

Grandes gestos obtienen toda la atención. Con filántropos dando millones y millones a caridad, es difícil ver como una persona normal puede hacer un cambio positivo.

Viajar te muestra el otro lado de la moneda: cómo pequeños gestos pueden crear algo realmente significativo. Vas a ver que no necesitás salvar a un pueblo completo o resolver todos los problemas del mundo para marcar vidas. Podés ser la diferencia una persona a la vez. Incluso lo pequeño puede llegar a ser enorme.

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Vendedores ambulantes por el centro de Asunción

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Así quedaban las calles cuando los mercados cerraban

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Termos para el “tereré”, infaltables en la cultura paraguaya, todos tenían uno

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Y el termo tenía que ir acompañado de uno de estos vasos…

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Paraguay es uno de esos países a los que siempre quiero volver…

* Extraído de: http://www.lifeasaturista.wordpress.com/2014/12/09/20-razones-para-viajar-obligatorio/

** Extraído de: http://www.accionpreferente.com/viajes/6-lecciones-que-aprendes-al-viajar-y-que-nunca-te-ensenaran-en-la-universidad/