Hay montañas que son marrones, a mí me gustan las azules

Blue mountains, Australia.

“Todos los seres, todos los acontecimientos de tu vida, están ahí porque tu los has convocado. De ti depende lo que resuelvas hacer con ellos”  Richard Bach

Este fragmento que me sirve de disparador en este momento me parece tan cierto que hasta me asusta un poco. Esto de hacerme cargo de lo que me pasa, de lo que siento en cada momento no es moco de pavo, como dirían algunos por ahí. ¿Será que a los malos momentos también los convoqué? Sí, soy responsable de eso y mucho mas. Pero al mismo tiempo que quiero sentirme responsable, quiero sentir que puedo superarlos, que puedo sobrellevarlos ya que como dice mi amigo Richard “Si evitas los problemas, jamás llegarás a ser el que los superó”

¿A que viene todo esto?

En realidad, para pensar en lo que es para mi viajar, mas allá de las vacaciones de verano (o invierno).

Viajar implica tomar decisiones constantemente, algunas mas importantes y otras menos, pero al fin y al cabo decisiones que de alguna u otra manera influirán en lo que venga.
Y es que desde decidir que comer hoy hasta donde voy a estar el mes que viene implica un gasto de energía constante para mi. Por ejemplo, en este preciso momento me encuentro en uno de esos días, donde quisiera simplemente cerrar los ojos y dejar que las cosas fluyan y se den así nomas, pero en el fondo sé que debo hacerme cargo y asumir las situaciones por las que me toca pasar (y elijo pasar), sin salir corriendo, sin asustarme y quedarme paralizada permaneciendo en la ambivalencia. Simplemente decidir…
Estas son algunas imágenes de aquellos lugares especiales, que para mi son fuente de energía e inspiración, y que funcionan como disparador de toda esta serie de enredos mentales, como por ejemplo “the blue mountains” en Australia.
Blue Mountains
Para terminar con este viaje imaginario, ya que estoy con Richard Bach, lo vuelvo a citar:
“Los problemas son para resolverlos. La libertad, para comprobarla”
Sigo en la búsqueda del lograr asumir esa libertad, no sin olvidarme de los problemas que en este momento me tocan de cerca. Habrá que ver si se pueden resolver, si los puedo resolver  y que sería resolverlos en caso de que esa sea una posibilidad. Pero bueno, eso es tema para otro día.
Me voy a dormir mareada, confundida y atrapada en esta nube de pensamientos.
¿Habrá que aprender a convivir con eso que no cierra, con esa no-respuesta, con esa incertidumbre?
Hasta la próxima.