Tourists YES Welcome: Aprendiendo a viajar responsablemente.

IMG_20170323_204302

*Todas las fotos en mi Instagram

Este mes marca el número seis en mi calendario y prendo seis velitas para festejar un evento del que nadie más que yo está enterado: hace seis meses que estoy en Europa.
Desde febrero hasta hoy, ha pasado mucha agua bajo el puente y no puedo evitar recordar la idea con la que comencé a recorrer el viejo continente: hacer de Barcelona mi casa.

Estaba viajando por el Sudeste asiático cuando surgió la idea de irme a vivir por un tiempo a Barcelona. A vivir, no a viajar. Quería instalarme en algún lugar de Europa donde me pueda comunicar fácilmente en español, donde haya playa, montaña y vida en las calles, que me quedase cerca de Asia, de África, de América y del resto de Europa… Y me ví instalada en Barcelona. No sabía si “para siempre” (la palabra para siempre me parece un poco fuerte y siento que no termino de entender su implicancia), pero si por un tiempo.

IMG_20170309_235659

Me habían hablado muchísimo de ella. Me dijeron que iba a molar, que flipa, que joder, que la rompe, que me iba a encantar. Y las razones eran varias (y ahora que viví un tiempo ahí las entiendo aún más): su clima, sus construcciones, sus edificios, calles, bares, terrazas, placitas, restaurantes, tapas, festivales, eventos, color, su naturaleza, su mar, playa, montaña, cultura, arte, vida al aire libre, mercados, su comodidad, accesibilidad, vida callejera, rincones, su mezcla de habitantes, su buen comer, sus lugares mágicos… la lista dá para rato la verdad.

DSC07042IMG_3270IMG_2222IMG_2972

Tenía un pre enamoramiento de Barcelona, como esos presentimientos de amores por llegar, porque nunca había ido.
Iba sabiendo con que me encontraría.
Simplemente se tenían que dar las cosas para que así sea.

DSC07248

Me fascinaba la idea de transitarla y hacer de ella mi ciudad, volver a tener un llavero y cargar las llaves de un departamento en mi mochila.
Barcelona tenía todo lo que necesitaba. Cumplía con todos los requisitos de mi lista de ciudades ideales para vivir en el mundo.
Parecía ser el Ying de mi Yang.
Encajaba perfectamente conmigo, y con todo lo que me gustaba.

DSC07623DSC08016

Sin embargo… A mí Barcelona no me enamoró (y acá se viene el diario de una des-idealización). Y, como no era de esperar, me fui de allí diciendo que no era mi lugar en el mundo.

¿Será que a mí nomás me pasa esto con Barcelona?
¿Habré caído en estado de desenamoramiento con el mundo en sí?

Había encontrado el lugar en el mundo que cumplía con todos los requisitos para ser mi ciudad ideal pero que no me terminaba de cerrar.

IMG_3131
No quiero decir con esto que la ciudad sea horrible. Al contrario, Barcelona es una ciudad hermosa, inquieta, curiosa, y su gente también lo es. Cada día se puede descubrir algo que antes no habías visto, parece que siempre hay cosas nuevas para hacer y eso la hace aún más interesante. Es de esos lugares que parece tener un rincón para todo el mundo.

Barcelona es maravillosa y definitivamente estaba en mi lista de las mejores ciudades del mundo. Pero desde que llegué y comencé a habitarla, me di cuenta de que parecía estar también en la lista de muchos más…
Y acá voy a contar el motivo de mi des-idealización:

DSC07190

Barcelona aparece constantemente en las noticias, todas hablan acerca del problema del turismo. Es una ciudad que actualmente está sub poblada e híper turisteada.
Si la caminás y ponés un poco de atención a los carteles y banderas de los balcones, quizás te de la misma sensación que a mí: esta ciudad parece haberle declarado la guerra al turista.“Tourists not welcome”, “you are destroying Barcelona” y “tourists go home” se lee por los rincones del Raval y del Gótico, las paredes de Bunkers, en el metro, cerca del Park Güell… A simple vista se puede percibir que varios de sus residentes piensan que el turismo no es bueno para la ciudad.

tourists-go-home1

Habiendo trabajado en una cocina para los chiringuitos de la playa, un hostel en el Born y en una tienda comercial en Passeig de Gracia (puntos marcados como “imperdibles” en cualquier mapa turista), vi de primera mano como: por un lado los turistas que se emborrachan a la noche no tratan a la ciudad o a sus residentes con el respeto que se merecen y me da vergüenza ajena ver como los grupos de “guiris” (así llaman los locales -despectivamente- a los turistas por lo general yankees e ingleses) se emborrachan y hacen quilombo por la noche hasta más no poder. Por otro lado, está el turismo diurno (grandes volúmenes de turistas que descienden en la ciudad no solo por un período limitado de tiempo sino también todos al mismo tiempo) que pasea en modo rebaño a un ritmo que no va al compás de la gente de la ciudad, distraídos y sacando selfies por passeig de Gracia, la rambla y los demas puntos turísticos. Cuando vivía a dos cuadras de la Sagrada familia, cada vez que iba a tomar el metro comenzaba la odisea de esquivar gente hasta subir al tren (habré salido detrás en la selfie de más de cien chinos). Creo que algo que molesta mucho es la actitud compulsiva de muchos turistas: que necesitan ver (y ser vistos) en las atracciones turísticas en lugar de tomarse un tiempo, conocer el lugar, disfrutarlo y saber estar.

“Tus vacaciones, nuestro cada día”, rezan algunos carteles en el centro, donde la gente, indignada de tanto touch and go, expresa su malestar.

IMG_3210

Esta antipatía hacia el turista me parece desafortunada, ya que el turismo hecho bien no solo es positivo para las comunidades locales y para los que viajan, sino también porque los intercambios culturales genuinos son el remedio más eficaz contra el racismo y la xenofobia.

No tengo dudas de que el turismo crea trabajo y puede traer muchísimos beneficios a las comunidades locales. Por algo casi todos los gobiernos ven al turismo positivamente e invierten gran parte de los impuestos monetarios en promover su país e invitar a la gente a que lo visite. Sin embargo, es cierto que por ser una de las industrias más grandes en el mundo, es sorpresivamente la más pobremente regulada y manejada.

Y esto no pasa solo en Barcelona. Pasa en París, en Ámsterdam, en Venecia y en varias ciudades de Europa.  Son muchos los destinos que sufren del turismo desregulado que crece constantemente y que tiene cada vez más impacto en el mundo.
Entonces, entiendo que el turismo pueda ser muy bueno para un país, pero ¿cuánto turismo?

 ¿Y qué tipo de turismo?

DSC08051
Sí, el problema pertenece a quienes regulan al turismo, pero hasta cierto punto siento que me pertenece también a mi y nos pertenece a todos.
El turismo no va a dejar de existir, ni tampoco eso es lo esperable. Lo esperable es una industria del turismo bien manejada y viajar respetando la cultura, conectando y ayudando a las comunidades locales. Ser bienvenidos por la gente local siempre es mejor que ser etiquetados como terroristas.

Todos tenemos la responsabilidad de viajar responsablemente.

LBAY4157Cada vez que viajo, siento que me convierto en embajadora de mi país (quiera o no), y que está en mi promover de alguna forma la idea de como viajar responsablemente.
No escribí nada acerca de Barcelona desde que estuve ahí y hoy, que cumplo seis meses en Europa, me puse a pensar en por qué no lo hice.

Si escribía algo positivo, ¿estaba contribuyendo al problema del turismo?
Si escribía algo negativo, ¿estaba siendo justa?
Porque todo lo que transmitimos en internet tiene un impacto, y está en nosotros utilizar nuestra influencia con sabiduría.
¿Acaso puedo contribuir a cambiar el modo en que la gente viaja o piensa el turismo?
No lo sé, pero por lo menos puedo expresarme y dejarles una pregunta a quienes me leen.

Escribí este artículo para reflexionar sobre el turismo responsable. Si querés informarte un poco más sobre este tema, te invito a que pases por este sitio y leas éste artículo sobre cómo reducir tu impacto al viajar.  También éste video  sirve para pensar.

DSC07911

Ojalá algún día la Barcelona del tourists YES welcome nos enamore a todos: a quienes la visitamos, a quienes la habitan y a quienes colgaron la bandera de “tourist go home” en su balcón.

  ————–

 

 

*Mientras escribía esto ocurrió la triste desgracia de La Rambla. Mi corazón con todos los afectados. Un fuerte abrazo de paz.